EL VIEJO REINO

León no sólo es una ciudad, tampoco es una provincia. Ni es sólo una región (León, Zamora y Salamanca). Es su pueblo de ciudadanos libres que portan los espectaculares pendones concejiles que se pueden ver en la fotografía de apertura que muestra la espectacularidad de la Romería de Castrotierra.

Ni el Reino de León es un sólo cuadro heráldico en el Escudo de España. Aunque éste muestra la importancia que tuvo en la Edad Media hispánica y europea, ya que fue el reino cristiano más importante de Europa durante los siglos X y XI, cuando el Rey de Francia gobernaba efectivamente en poco más territorio que la Isla de Francia (los alrededores de París), o cuando Guillermo el Conquistador fue capaz de conquistar a Haroldo el sajón Inglaterra en la batalla de Hastings de 1066, justo antes de que el Cid se hiciera famoso en la guerra fraticida de los hijos de Fernando I el Grande: García de Galicia, Alfonso VI de León y su hermano mayor Sancho, el primer rey de Castilla (que nació como reino menor en 1065) y que murió en el cerco de Zamora, la ciudad de la que era señora su hermana mayor, Urraca, la del cáliz que hoy vinculan con la figura literaria mítica del Santo Grial, tras haberle arrebatado Toro a su la hermana restante, Elvira.

El Viejo Reino Legionense fue un Juego de Tronos constante, con guerras civiles, intrigas, condes rebeldes, políticos de alto nivel, y legislaciones pioneras europeas como EL FUERO DE LEÓN de 1017 y ciento setenta y un años después LAS CORTES DE 1188. Pero también fue un reino enorme, que en su máximo poder (con Alfonso VII antes de proclamarse Imperator Legionense totus Hispaniae) se extendía por el Este desde La Rioja, Vitoria y Guipúzcoa (en constante lucha con el Reino de Pamplona por esos territorios) al oeste en las costas gallegas. Del norte, desde Finisterre y el mar Cantábrico, al Sur traspasado el Tajo. Y que llegó hasta a conquistar Almería en tiempos del Emperador Leonés. Por no hablar de que el último rey de León, el desconocido Juan I, tuvo cuatro años en su poder Huelva, Sevilla y Cádiz además de Galicia, León y Extremadura.

Por ello, es también lógico hablar de algunas ciudades que se pueden visitar del Reino de León, teniendo en cuenta su filiación con el estado medieval legionense y recordando su historia. Para que ésta no sea olvidada.

EL CAMINO DE SANTIAGO

Quizás la más importante ruta del Reino de León, sin duda alguna, fue el Camino de Santiago. En ella se pueden visitar dos ciudades de amplia importancia, y sin perderse, sobre todo las iglesias románicas de Palencia.

Burgos. Caput Castillae. La capital del que nacería de León, el Reino de Castilla cuenta con muchísima Historia y una Catedral que es Patrimonio de la Humanidad. Pese a que a veces la confunden con la de León, poco tienen que ver ya que esta es mucho más edificio y menos vidriera. Eso sí, es una visita imprescindible para los amantes de la arquitectura gótica pura española.

El románico palentino. La impresionante cantidad de iglesias románicas del Románico Palentino permite ir disfrutando y maravillándose con cada una de ellas de pueblo en pueblo. Una excusa más para recorrer el Camino de Santiago y llegar a León, a la zona de Sahagún, donde también se puede encontrar uno de los mejores ejemplos de arquitectura mudéjar de España, en la entrada de la provincia de León, la preciosa iglesia enladrillada de San Tirso en Sahagún del siglo XIII.

Santiago de Compostela. La capital de Galicia en la actualidad es el punto final del Camino Jacobeo, con su Catedral mítica del Apostol Santiago, lugar del fin de la peregrinación. Para llegar a ella es necesario pasar por León y El Bierzo, con lo que el visitante tiene la oportunidad de conocer la ingente cantidad de arte y los muchos museos de la provincia leonesa.

LA VÍA DE LA PLATA

Al final de su historia, el Reino de León consiguió abrir la Vía de la Plata romana (la que iba de Asturica Augusta a Emerita Augusta, las actuales Astorga y Mérida, de necesaria visita). En la actualidad se confunde la autovía A-66 (junto a la autopista entre León y Asturias AP-66) con la Ruta de la Plata, que es una versión extendida (y no rigurosamente histórica entre Gijón y Sevilla). Esta ruta, usada siempre como cañada ganadera para la trashumancia, es la segunda más importante de la península ibérica en Historia. También se usaba como camino para llegar a Santiago de Compostela en la Edad Media desde el Sur de la península ibérica.

De todas maneras, cualquier persona que pase por la ‘Ruta 66’ española debería parar indefectiblemente en Benavente (importantísima villa leonesa con sus propios fueros y las segundas Cortes con voto popular del mundo en 1202). También desviarse un poquitín por la villa medieval de Puebla de Sanabria, con su Parque Nacional y su lago, un lugar de ensueño.

Y cómo no, por Zamora, con unas murallas y una catedral románica bizantina que enamoran como se ve en la fotografía superior (y tan importante en el imaginario mundial que hasta el creador de Conan el Bárbaro hace del reino hibóreo de Zamora el más importante de su mundo fantástico).  Y merece mucho la pena pena desviarse también a la arquitectura medieval de Toro, la de la infanta Elvira de los tiempos del Cid.

También es fundamental visitar la ciudad de Salamanca, cuya Universidad (ver foto abajo) fue fundada por el rey leonés Alfonso IX cumple 800 años en 2018. Donde se creó el Derecho Internacional con la escuela de Francisco de Vitoria en la Edad Moderna. Con dos catedrales, la vieja románica y gótica y la nueva, con una Plaza Mayor y una Historia Impresionantes. Además, la noche de la ciudad estudiantil nunca decepciona. Sin olvidar pasar por la ciudad amurallada de Ciudad Rodrigo, otra sede diocesana del Reino de León, con su catedral gótica iniciada por el rey leonés Fernando II, el padre de Alfonso IX, el de las Cortes de 1188.

Y pasando la frontera sur de la Región Leonesa las ciudades extremeñas. Plasencia a la entrada y la hermosísima ciudad medieval Patrimonio de la Humanidad de Cáceres.

Para llegar a  Emérita Augusta, la Mérida de hoy en día. Con su pasado romano impactante (y un Museo Romano de altísimo nivel, con un edificio tan interesante como lo que alberga). Hoy capital de la Comunidad Autónoma de Extremadura. Su conjunto arqueológico romano, con teatro (ver foto de abajo), anfiteatro y dos acueductos es Patrimonio de la Humanidad, ya que fue una de las ciudades más importantes de la Hispania Romana.

Al salir de Mérida es recomendable hacer una visita a Badajoz, justo en la frontera con Portugal, donde también se pueden ver restos romanos muy interesantes como el Pantano de Proserpina o el Puente de Alcántara (justo en la frontera). Ciudad fuerte y amurallada, fue la última que conquistó el rey leonés Alfonso IX antes de morir.

Para salir de Extremadura hay que desviarse unos kilómetros y luego regresar a la Autovía A-66. Teniendo cuidado de desviarse también antes de llegar a Andalucía hacia Trujillo, cuna de Francisco Pizarro y de Francisco de Orellana, los ‘conquistadores’ españoles del Perú y del Amazonas en América que también eran ciudadanos del Reino de León, puesto que éste conservaba ciertas administraciones independientes en la Edad Moderna.

Y por último, Sevilla. La gran Sevilla de Fernando III, el hijo de Alfonso IX que reunió sobre su cabeza las dos coronas: la imperial legionense y la pujante castellana. Que la conquistó en 1248 con una mayoría de tropas del reino de León, a quien le correspondía el tributo de la taifa. Que está enterrado allí en la inmensa catedral gótica sevillana (que se puede ver aquí abajo). Poco hay que decir sobre la monumental Sevilla con su Torre del Oro y su Giralda. Y todo lo demás.

LAS OTRAS CIUDADES

Y por último, cómo no, las ciudades de las actuales Asturias, Cantabria y el País Vasco se pueden visitar como partes del reino asturlegionés, aunque hayan conseguido su propia imagen en el último siglo.

Imprescindible visitar la Catedral de Oviedo (foto de abajo), donde dicen que está el llamado por sus fieles como Santo Sudario de la Crucifixión de Jesús y la Cruz de los Ángeles que era el símbolo más importante de la monarquía asturlegionense. Si es que toda Corte, como lo fue la ovetense, tenía que tener su propia reliquia para atraer turismo (lo mismo pasaba en la Edad Media), y al Reino de León podría decirse que con el imaginario Grial de San Isidoro sólo le faltaría conquistar Turin para tener la que los cristianos creen que es la Sábana Santa del enterramiento de Cristo. Aunque si por astillas de la Santa Cruz fuera, también podrían tener un bosque de maderos.

Por supuesto, tampoco debe dejar de visitarse el santuario de la montaña Cantábrica, porque no tiene perdón no ir a ver a la Santina en plenos Picos de Europa. El Santuario de la Virgen de Covadonga (en la foto inferior) es el lugar mítico donde se creó el Reino Asturlegionense,su primera sede regia, donde comenzó toda esta historia que vino a dar con la creación de los Primeros Derechos Fundamentales de los Ciudadanos de la Historia y la primera vez del voto popular en la Cuna del Parlamentarismo. No tendría perdón de Dios perderse tal paisaje y tal devoción asturiana por la Virgen de Covadonga. Y tal belleza natural.

Pero tampoco debería olvidarse quien quisiera conocer el Reino de León visitar Valladolid, que llegó a ser capital de España aunque se repobló por Alfonso IX con intención de convertirla en un bastión contra el reino castellano enemigo en aquella época. Ni las espectaculares murallas de Ávila, o el Alcázar de Segovia (y su impagable Acueducto Romano). Ni la preciosa Medina de Rioseco, que tiene en su casco histórico una muestra de edificaciones renacentistas de altísimo nivel y es cabecera del que se llamó en el siglo XVIII Canal de Castilla.

Ni, por supuesto, las andaluzas Almería (aquella que fue diez años leonesa), Huelva o la ciudad más antigua de Hispania (y Europa Occidental), la ‘Tacita de Plata’, la histórica y muy cartaginesa Gadir-Cádiz, el límite con el reino de Granada, del último rey leonés entre 1296 y 1300.

Y Portugal, sobre todo la zona de Tras Os Montes que sigue llamándose a sí misma ‘El reinu de Llión’ y que conserva como lengua oficial del Estado portugués el Mirandés, que es una de las lenguas del conjunto de idiomas de la familia del asturleonés.

Tampoco Braganza, capital de esa zona, con un castillo de grandes dimensiones muy interesante (como se puede ver en la fotografía de arriba). U Oporto, o Braga, o Viseo, donde murió el pergeñador de los FUEROS a los 27 años por culpa de una flecha durante su asedio (como Ricardo Corazón de León años más tarde) el rey Alfonso V. El mismo Estado de Portugal reconoce que nació del Reino de León y así lo honra; y cualquier visita al estado vecino peninsular siempre es de recordar.

Porque la Historia, cuando es rigurosa, es altamente divertida. ¿Quién iba a decir que Cádiz, Huelva, Sevilla y Almería tenían algo de leonesas? Pues Portugal y Castilla nacieron de León, nada menos. Como para perderse todo lo que tiene que ofrecer el Regnum Legionensis aunque muchos lo hayan olvidado.

Por ello redescubrir el Reino de León es una aventura sin igual.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *